Barbate y Zahara: la almadraba y el arte de atrapar atún rojo
Barbate y Zahara: la almadraba que sigue al atún rojo

En Barbate la almadraba todavía se prepara con la precisión de antes: redes que dibujan corredores para el atún rojo cuando sube la costa. La escena combina oficio y músculo, hombres y mujeres que conocen cada nudo y cada boya.
La almadraba no es solo una red. Es la técnica del laberinto: puertas, compuertas, y la puerta última donde se produce la levantá. El atún rojo (Thunnus thynnus) siente la corriente y queda encajado en un recinto que se va cerrando lentamente hasta la captura final.
El oficio del almadrabero
El almadrabero sabe leer el mar como un viejo mapa. Mide la profundidad con una paciencia que llega a ser ciencia práctica. En la cubierta se escucha el crujir de la madera, el chasquido de las cuerdas y el mandato bajo, preciso.
Tras la levantá la cubierta se llena de actividad: filetear, clasificar piezas para fresco y conservar lo mejor para mercados y conserveras. El olor salado del mar se mezcla con el metal del cuchillo y la humedad de la red recién recogida.
La imagen permanece: atunes brillando como lingotes en la penumbra marina mientras la luz baja y la costa de Cádiz recupera su calma.
Recomendado: cuchillo de filetear profesional