Almadraba en la costa gaditana: la red que atrapa al atún rojo
Barbate: almadraberos y atunes que superan los 200 kg

La almadraba es una trama de redes y voces. Se juega con corrientes, migraciones y la paciencia de atunes rojos (atún rojo). En la costa gaditana pueblos como Barbate y Zahara de los Atunes mantienen un ritual donde la mar y la experiencia concentran una captura colectiva.
La técnica proviene de tradiciones fenicias y ha pasado por manos andaluzas y portuguesas. Los almadraberos colocan un laberinto de red para guiar al banco hasta una cámara final, el ‘copo’. Allí el animal se enfrenta al hombre y a la mar en un instante que exige fuerza y precisión.
Cómo funciona la almadraba
El arte depende de marea y de sonar. Las embarcaciones tensan la red y cierran el círculo. La maniobra culmina con el ronqueo: el despiece a bordo o en puerto que convierte un gigante en piezas comestibles, desde ventresca hasta mojama. El cuchillo del ronqueador es herramienta y símbolo.
La pesca genera platos y economía local. La ventresca, grasa noble del atún, y la mojama, curado de sal, son emblemas. La almadraba también marca calendarios: semanas de trabajo intenso, risas, esfuerzo y la escena cruda del pescado sobre la cubierta.
En la madrugada posterior a la lances, la cubierta brilla con sangre y escamas; linternas, manos curtidas y el olor del mar definen la jornada.
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