Almadraba de Zahara: el atún rojo y la levantá que mueve un pueblo
Zahara de los Atunes: la almadraba que todavía canta

Zahara de los Atunes, en la costa de Cádiz, vive de la marejada y del atún rojo. La almadraba es una técnica ancestral que organiza la migración del túnido en laberintos de redes hasta la playa. No es sólo pesca: es ritmo, trabajo y costumbre.
Cómo funciona la red y la levantá
Las redes se disponen formando pasillos submarinos que guían a los atunes hacia la almadraba final. Llegado el momento de la levantá, las embarcaciones tiran de las cuerdas y el pez queda encerrado en una bolsa final. Es la escena central: barcos, cuerdas, gente coordinada y el olor fuerte del mar y del pescado fresco.
Los almadraberos son marineros con oficio. La técnica combina siglos de experiencia con mejoras en materiales y botes. En tierra, las conserveras y las cocinas locales transforman los ejemplares en lomo, mojama o guisos; la relación entre pueblo y pesca es directa, antigua y económica.
El atún rojo alcanza tamaños imponentes y es apreciado por su textura y grasa. En la salida de la almadraba se ven mesas con cuchillo y tablas, manos que preparan piezas para salazón o para cortar en finas porciones que se comerán a pie de muelle. Una pieza grande puede superar los 200 kg.
La imagen de la almadraba no es solo trabajo: es un paisaje social. Barcos alineados, redes recogidas, la plaza con cajas de atún y el murmullo de historias que pasan de padre a hijo.
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