La sombra del congrio de Ares
Ares, Ría de Ares: un congrio de más de 30 kg

Se cuenta en las tabernas de Ares y en los muelles de la Ría de Ares-Betanzos que una sombra enorme pasa las noches por los canales; los viejos marineros hablan de un congrio que supera los 30 kg y que inclina los carretes sin piedad. Relatos cortos y secos, repetidos entre redes y mástiles.
El animal real detrás del rumor es el congrio europeo (Conger conger), un pez nocturno que busca grietas y fondos rocosos. Se arrima a canales profundos y zonas escarpadas; los principales cebos son tiras de sardina, jurel o chipirón. Para pelear con un ejemplar grande funcionan cañas de 2,10–3,00 m, línea madre de 0,35–0,50 mm, anzuelos de 1/0 a 6/0 y plomos de 100 g a 300 g que permitan llegar al fondo.
Secado, trueque y cazuelas
Muxía y la Costa da Morte guardan la memoria del congrio seco: se abría, se salaba y se oreaba en los secaderos frente al viento atlántico. Comerciantes de Calatayud llegaron a intercambiar cabos de cáñamo por congrio seco, y ese intercambio dejó huella en recetas y rutas comerciales. El congrio seco acabó en pucheros con garbanzos en tabernas de A Coruña y en platos que aún saben a sal y a humo.
Los pescadores que salen a medianoche vigilan la luz del farol y la silueta que corta las aguas. Cuando la sombra aparece, la línea tensa, el carrete gime y la ría guarda silencio; la sombra corta la luz del farol en la entrada del canal.
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