Cebos y tácticas tras la sardina en el Cantábrico
1 de agosto: la campaña de sardina en el Cantábrico cerró tras agotarse la cuota

La noticia llegó de los caladeros del Cantábrico y el noroeste: la flota agotó cupo y la pesca comercial de sardina ha cesado, con mejores retornos en lonja pese a una asignación menor que la campaña anterior, y transferencias temporales desde el Golfo de Cádiz manteniendo actividad puntual.
En la costa, el efecto se nota en las cajas de cebos. Donde antes dominaba la sardina fresca, ahora gana espacio la anchoa conservada, el camarón y la lombriz de mar. Muchos pescadores de playa y espigón cambian a montajes más finos y anzuelos 1/0–2/0 para dorada; para lubina se impone el spinning ligero con vinilos y los señuelos de superficie en los amaneceres calmos.
Tácticas desde Galicia hasta la Costa Brava
En Rías Baixas y A Coruña se busca la bocana en marea entrante; en el Cantábrico oriental y la Costa Brava los espigones y playas con rompeolas concentran las lubinas al amanecer. Señuelos de superficie y paseantes funcionan cuando hay rastro de pequeños pelágicos; el bait natural manda cuando el mar está turbio por mareas o mar de fondo.
Práctica habitual: montar un plomo corredizo medido, líder de fluorocarbono y cambiar rápido entre natural y artificial según el golpe de mar; las capturas se ven al alba sobre la línea de espuma. Al amanecer, una lubina rompe la superficie frente a los espigones de A Coruña.