La almadraba de Barbate: redes, levantás y atún rojo
Barbate y la almadraba: el arte del atún rojo en Cádiz

Barbate, en la costa de Cádiz, es sinónimo de almadraba y atún rojo. Allí la pesca se cuenta en redes, nombres de barcas y en la levantá: el momento en que la mar devuelve los atunes a la cubierta. La estampa es antigua y directa: redes negras que cortan la boca del mar, embarcaciones encordadas y hombres que tiran al unísono.
Cómo funciona la almadraba
La almadraba es un entramado de redes fijadas al fondeo que guía las migraciones del atún hacia cámaras cerradas. Los peces, siguiendo su paso hacia el Mediterráneo, son orientados por pasillos de red hasta una última cámara. Luego llega la levantá: los almadraberos izzan la red y el atún aparece en la popa entre salpicaduras y luces bajas.
La técnica mezcla oficio y timing. Cada rama del arte (la colocación de boyas, el tiento de la marea, la noche de vigías) tiene nombre propio en el idioma del puerto. El oficio termina en tierra con el cuchillo del despiece, que transforma la masa en lomos, ventresca y morrillo, y sigue hacia salazones y conservas artesanales que marcaron la economía local.
En Zahara, Conil o Barbate la almadraba sigue siendo espectáculo y mercado. El olor a sal y a asado de vientres de atún, la conversación de los almadraberos y el brillo azul del pescado explican por qué esa red sigue enlazando mar y pueblo.
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