Blanes–Medes: de redes a topwater
1974: un lubina de 5 kg que cambió Blanes

De redes y madrugadas
En las bahías de Tossa de Mar y los bajos de Cap de Creus, las redes de cerco de 200–500 m con malla de 20–30 cm atrapaban lubinas de hasta 2 kg cada verano, de junio a septiembre, cuando la lubina seguía al llisor entre praderas de posidonia a 5–15 m. Los atunes no entran en esta historia; aquí mandaba la cerda y la rutina del alba.
La noche del pop y la pesca de superficie
En los setenta llegó la revolución. Pescadores de Blanes cambiaron la red por popping rods: cañas de 2,7 m en graphite, 50–100 g de lance, hilo trenzado 0,30 mm. Stickbaits de 10–20 cm y surface pencils de 15 cm brillaban a la luz de la luna. A 50–100 m de Illes Medes, sobre bordes de algas a 10–20 m, se cebaba con restos de sardina. El popper, a 100 g, se recuperaba a 2–3 m/s. Resultado: lubinas de 3–6 kg saltando la superficie. En noches de luna llena se daban 5–8 ejemplares por pleamar de cuatro horas.
Cocina de costa y leyenda
La captura nocturna se volvió festín. En Llafranc apareció la lubina a la sal: una lubina de 4 kg, eviscerada, cubierta con 2–3 kg de sal gruesa y al horno a 200 °C durante 25 minutos, abierta al romper la costra y aliñada con limón. Tapas de playa nacieron de la tripa de la pesca: trozos de vientre fritos en sartén en aceite de oliva, 5 cm, 3 min por lado con ajo; pinchos a la brasa sobre enebro; ceviche crudo picado con pico de gallo y limón 15 min macerando. En los mercados de Blanes, Llafranc y Palamós, las terrazas empezaron a servir lubina con cava bajo faroles, mientras las tabernas contaban la leyenda del lubina que arrancó un cenicero a la luz de la luna.
Recomendado: sartén antiadherente