Ventanas de alimentación en Cabo de Gata
Cabo de Gata: ventanas de 30–90 minutos al atardecer

En Cabo de Gata las praderas de Posidonia oceanica funcionan como restaurantes y refugios; dorada y lubina aprovechan ventanas de 30–90 minutos tras el crepúsculo para salir a la orilla. El borde donde la posidonia cede a la arena es el punto caliente: San José, Playa de Monsul y Genoveses muestran esas transiciones claras.
La dinámica es simple y precisa: con viento ligero, mar calmada y marea creciente las doradas barren el fondo buscando crustáceos y nécoras expuestas, mientras las lubinas patrullan la línea y atacan presas en movimiento. Los mejores márgenes están entre 1,5–4 m, con caídas a 5–8 m a tiro de lance desde cabezos rocosos como La Isleta del Moro o Rodalquilar.
Equipo y señuelos recomendados
Vara 2,70–3,00 m, acción 10–30 g o 15–40 g; trenza 0,10–0,13 mm y fluorocarbono 0,26–0,33 mm de 60–120 cm. Señuelos: soft shad 7–11 cm, minnow 9–13 cm y wobblers tipo suspending para 0,5–1,5 m. Para dorada, presentaciones lentas en el fondo; para lubina, paseos rápidos cerca de la línea de posidonia.
Práctica desde la orilla exige lanzar paralelo al borde y recuperar con pausas cortas. Evitar entradas directas sobre la pradera; trabajar la franja de arena y piedra. Hacer guardia del sonido del agua: un repentino silencio tras la caída de luz suele anunciar el inicio de la ventana de alimentación y la silueta de una lubina rompiendo la superficie.
Recomendado: wobblers suspending mar