La leyenda del congrio de las Rías Altas
3 metros de congrio en la costa de Viveiro

En la oscuridad de una ría gallega se habla de un congrio capaz de rozar los tres metros y los cien kilos, vivo en fondos entre 150 y 400 metros frente a A Coruña y Lugo. El cangrio no es monstruo fantástico: es pieza real, dura como roca y escurridiza como la bruma.
Noches de caza
Los marineros salen en frentes de 10–15 metros, con garllos de 12–16 mm y líneas de 30–50 lb, buscando el tirón que rompe la calma. La pesca ocurre de octubre a marzo; el cebo es migas de bacalao o calamar. La técnica exige paciencia, luces bajas y manos de hierro para pelear un animal de fondo.
La leyenda borda la técnica. Se mezcla el nombre de Gerión, rey de Brigantium, con historias de Santa Comba y ermitas erigidas tras tempestades salvadas. Muxía guarda la tradición de secado: el congrio seco, receta medieval mantenida por apenas un par de familias, se sirve en raciones sencillas y potentes.
En la cocina de la costa, el congrio se convierte en caldeirada, en guiso con pimentón y patata, o en lonchas secas que crujen al freír. La noche en la ría queda así: una barca que pelea, un cuerpo oscuro subiendo y la cubierta mojada por el aceite y la sangre de un cangrio recién salido del abismo.
Recomendado: línea trenzada 30lb