La Dama de la Ría de Arousa
Ría de Arousa, 25 km y hasta 18 m

La Dama de la Ría de Arousa camina en las ventanas vespertinas entre bateas y redes, y los pescadores de dorada y lubina juran seguir su luz hasta el banco más hondo. En las noches de luna llena aparece un brillo que cae sobre la marisma y guía lances y curricanes; nadie lo llama milagro, lo llaman costumbre.
Los relatos locales mezclan a la Moura Enamorada de la Illa de Arousa y la vieja sirena de Sálvora con una figura nueva: una mujer de pelo de algas que canta rutas y ancla las almas perdidas. Los patrones cuentan que ella conoce los agujeros donde la dorada se guarda y los pasos donde la lubina caza al atardecer.
En la costa, entre Ribeira, Puebla del Caramiñal y Villagarcía de Arosa, la pesca termina en fuego. Las gambas al fuego se asan sobre brasas de eucalipto a alta llama, 8–12 minutos, mientras las doradas se salan y se doran con ajo y aceite en sartén de 26–30 cm a 160–170 °C. El humo salino llena la bocana y calma la espera.
La técnica habla claro: la dorada gallega ronda 30–45 cm y da mejor pelea de septiembre a noviembre con cañas medias; la lubina, 40–70 cm, responde en primavera y en otoño con caña de 150–200 g y líneas finas. Anzuelos y nudos viejos siguen siendo santo y seña en la regala de la ría.
La noche y el Camiño dos Cons
Cuando la marea baja se forma el Camiño dos Cons y la Dama cruza a paso lento. Los botes vuelven con doradas en la borda, lubinas brillando al sol poniente y la parrilla encendida junto al muelle: gambas chisporrotean, el olor a castaño y eucalipto sube, y la Dama se pierde en la neblina mientras la ría guarda su secreto.
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