Dentón y las Medes
Los años 90: L'Estartit y las Illes Medes reinventan la pesca

La pequeña bahía de L'Estartit dejó de ser solo puerto de redes cuando las Illes Medes empezaron a recibir lances deportivos a finales del siglo XX. La proximidad de los islotes al Golfo de Roses creó paredes y canales donde el dentón aparece a bordo de drop-offs y batientes; lugares que antes solo conocían los pescadores de bajura pasaron a ser escenarios de shore-jigging.
De redes a cañas
El cambio no fue instantáneo: L’Escala, Palamós y Cadaqués conservaron la pesca comercial mientras guías y charters trajeron señuelos modernos. La técnica de shore-jigging explotó sobre peñas y espigones: caña 2.7–3.2 m, jigs metálicos 20–60 g y un reel fuerte para trabajar entre 15–40 m, y buscar los peces grandes junto a los cortados hasta 60 m.
El paladar local también cambió. Restaurantes del Montgrí empezaron a ofrecer dentón a la sal o al horno con hierbas mediterráneas, una forma sencilla de celebrar capturas deportivas sin olvidar la tradición.
Hoy la pesca es relato y cocina: lubina, sargos, oblada, serviola y palometón completan las jornadas. En la línea de costa, un dentón plateado toma un jig al caer la tarde junto a Cap de Creus; la roca cruje, la luz se parte y la escena escribe otra página de la Costa Brava.
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