La Dorada dorada de la Ría de Arousa
Leiro, 1976: el casco, las mareas y la Dorada dorada

En la Ría de Arousa, cerca de Leiro y la playa de O Rial, los marineros hablan de una dorada extraordinaria que protegía las bateas y transformó las noches de pesca. Ese pez, llamado entre la gente la Dorada dorada, aparece cuando la vaciante remueve arenas y canales y la luz de la luna dibuja la silueta de A Illa de Arousa.
Los relatos sitúan encuentros frente a Cambados y O Grove, junto a Cortegada, donde la corriente concentra cangrejos y navajas. Se describe una dorada fuera de lo común: grande, brillante, que evitaba las redes de los forasteros y guiaba a los barcos locales hacia zonas ricas.
Tácticas y mitos
Los viejos recomiendan caña de 2,7–3,6 m, sedal fino y anzuelo del 2 al 4, cebos como muergo, sardina o navaja. Por las noches la pesca cambia: la dorada sale de los fangos y ronda las bateas como una guardiana, y los aparejos deben estar listos cuando la marea alcanza su ritmo.
En torno al hallazgo del casco de Leiro se tejieron historias que mezclan mouras y sereas: la Dorada dorada sería un animal consagrado, protector de bateas y de quienes respetan la ría. La imagen final queda en la memoria: una dorada plateada ascendiendo, rodeada por la espuma, y la luz amarilla de una linterna sobre la cubierta que vuelve a señalar el rumbo.
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