Carreras vespertinas de la dorada
Ría de Arousa: ventanales de marea de 4 m y la dorada

En la Ría de Arousa y en puntos como A Lanzada o O Grove la dorada aprovecha micro‑ventanas: subidas y bajadas fuertes que empujan bancos de cebos hacia bocanas y puntales.
La franja más coherente aparece en el cambio de marea y en la primera hora tras el atardecer; en mareas vivas la amplitud puede rondar 4 m, lo que abre aguas someras y concentra presas en bordes y canales.
Micro‑ventanas y pulsos de plancton
Los pulsos de fitoplancton en primavera y otoño aumentan la productividad y favorecen estratificación térmica; cuando llega el pulso, la dorada busca mezcla: agua más templada y salada con corriente viva sobre fondos de arena y grava.
Trabajar bordes de 2–8 m al inicio de la bajamar, y si la luz cae y el agua está clara, probar 8–15 m pegado a taludes y canales. Señales claras: bancos de cebos visibles, hervores aislados y agua más cargada por plancton.
Montaje práctico: líneas cortas, anzuelos finos para dorada, plomos anti‑rozamiento y un carrete resistente; una caña de acción media ayuda a sentir los pulsos sin perder sutilidad.
Los mejores escenarios: ría de Vigo, ría de Pontevedra y las bocanas de A Guarda cuando el flujo se concentra; salidas de 2–3 h antes y después del cambio cuadran con el ciclo de pleamares y bajamares.
Última imagen: la luz cae, la corriente afina y una dorada rompe la superficie sobre un banco de cebos junto al canal.
Recomendado: caña acción media 3m