Siluro del Ebro en marzo
Siluro del Ebro en marzo: conducta del Silurus glanis

Estadío post‑invierno y hábitats clave
En los tramos del Ebro alrededor de Mequinenza, Riba‑roja y el Bajo Ebro, los siluros emergen de pozos profundos a finales de febrero y marzo para tantear márgenes de juncos y canales de riego. Tras el letargo, los ejemplares grandes utilizan agujeros profundos como almacenes de energía y realizan incursiones cortas hacia zonas someras con cobertura vegetal.
Señales nocturnas de emboscada
Las emboscadas nocturnas se activan cuando incrementos térmicos locales y el ruido de presas—carpas y barbos moviéndose en los juncos—provocan explosiones de actividad. Silurus glanis aprovecha la baja visibilidad y el sonido de aleteos; las picadas más potentes suelen registrarse entre medianoche y primeras horas de la madrugada.
Perfiles de cebos grandes
En marzo los cebos más efectivos reproducen morfologías de los ciprínidos locales: carpas enteras o medias, anguilas (Anguilla anguilla) vivas y cortes de brema de gran tamaño favorecen capturas de trofeo cuando se presentan en deriva lenta o ligeramente enterrados sobre el fondo.
Leer los térmicos en confluencias
Confluencias con el Segre y el Cinca generan costuras térmicas visibles en superficie: franjas más cálidas donde las aguas se mezclan. Allí los siluros tienden a patrullar por la mañana, buscando presas desorientadas por el choque térmico entre corrientes.
Ética con trofeos
Para preservar trofeos del Ebro se recomienda uso de redes acolchadas, sostenimiento horizontal, minimizar el tiempo fuera del agua, fotografías rápidas y revivir en corrientes suaves hasta recuperación antes de la liberación para reducir mortalidad post‑captura.