Ventanas nocturnas en Deltebre
Deltebre: 20.000 ha de arrozales y 320 km² de humedal marcan la pauta

En el margen bajo del Ebro, los pulsos de riego desde acequias y compuertas generan frentes de agua dulce de baja conductividad que funcionan como corredores para la fauna. Esa señal hidrológica distingue las comunidades de peces alrededor de Deltebre de las marismas más naturales y explica por qué los trabajos de conservación buscan minimizar el trasvase directo a los humedales semi‑naturales.
El principal depredador nocturno es el siluro, que abandona sus retenes profundos para explotar márgenes someros donde se acumula el alimento. Junto a él, el mújol o llisa se mueve a bandas frescas y salobres; cuando la frontera de agua avanza, los bancos se apilan en bocas de drenes y esteros.
Ventana de alimentación al anochecer
Los mejores puestos son las curvas finales antes de la desembocadura de una acequia, bocas de zanja entre cañas, estanterías someras junto a canales profundos y salidas de los campos. La franja de profundidad más activa suele estar entre 0.5 y 2.0 m. El pulso de descarga seguido por la pérdida de luz marca la mayor concentración de movimientos.
En prácticas de pesca, conviene probar con presentaciones lentas en el borde, vigilar la línea de mezcla salobre y llevar una caña potente para arrancadas nocturnas; una linterna frontal facilita la lectura de la deriva y la observación de rastrojos flotantes. Una silueta masiva de siluro recortada en la boca del acequión, rozando la superficie, es la postal que trae cada tarde el Ebro.
Recomendado: linterna frontal resistente