Praderas y crías en el Ebro
L’Alfacada y la Tancada lideran la restauración en el Delta del Ebro

En las orillas de la badia dels Alfacs la retirada de una duna artificial abrió el pulso de agua salada que vuelve a crear guardería para dorada y lubina.
La intervención no persigue el caladero de adultos, sino la función de vivero: praderas marinas, márgenes de laguna y planicies someras donde los juveniles encuentran refugio y alimento antes de desplazarse a mar abierto. La conectividad laguna-mar y la turbidez se ajustan con mareas entrantes para concentrar bocas y alevines.
Técnicas y trabajo de campo
Los operarios usan métodos de siembra con bolsas de arpillera con arena para fijar semillas y trasplantes situados en cotas tidal específicas entre -2 y -1 m MLLW; las plantas se anclan con grapas de jardín de 25, 30 o 45 cm según la guía práctica. Los buceadores planifican inmersiones en ciclos de marea fuerte para aprovechar visibilidad y circulación.
Para pescadores del Delta, las franjas restauradas junto a L’Alfacada, la Tancada y la badia son lecturas de tarde: cambio de viento, subida de marea y paso de bancos pequeños alteran la oferta de cebo y la presencia de juveniles de dorada y lubina.
La escena final es una marea baja que descubre hojas verdes entre sedimentos; al caer la tarde, la llanura de marisma reverbera con bancos de alevines moviéndose entre las praderas recién nacidas.