Dorada al crepúsculo en el Delta del Ebro
Riumar y Deltebre: dorada en 1–3 m al caer la tarde

En el Delta del Ebro la dorada (Sparus aurata) aprieta las rutas de alimentación en la última hora de luz. Se mueve de las llanuras someras hacia los bordes de arena y pradera, especialmente en la ventana del cambio de luz. Mucha actividad entre 1 y 3 metros; ahí se deciden las capturas.
Tácticas y cebos naturales
Los cebos que despiertan la respuesta más fuerte son gusanos muy frescos, cangrejo marino o de río y navaja; también rinden bibi, mejillón y concha cuchillo. En agua clara la presentación debe ser discreta y natural; en mar picado, el cangrejo aguanta mejor el ataque.
Trabajar la última hora desde orilla o en una barca tranquila cambia la tasa de picadas. Mantener las deriva largas en la franja de picada en lugar de cubrir agua obsesivamente produce más mordidas. Las lances a 1 m, 2 m y 3 m suelen ser las decisivas en sesiones de spinning y curricán somero.
Buscar los cantiles limpios a la salida de las planas, los bordes de canales y las transiciones arena–pradera. Temporada intensa desde primavera hasta noviembre; verano y principios de otoño dan doradas activas y ejemplares mayores aparecen con más frecuencia al anochecer. La dorada rompe la superficie en la última luz, el cangrejo se lleva y la línea se tensa contra el silueteado del Delta.
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