Corredores crepusculares del Ebro
Corredores crepusculares del Ebro

Mequinenza: siluro de 110 kg y 2,5 m aparece en los relatos de pesca y marca el latido de este tramo del Ebro.
Los pulsos de riego que alimentan 21.000 hectáreas de arrozales empujan bancos de cambrón y invertebrados hacia los canales de entrada y salida, y al caer la tarde esos corredores se llenan de actividad. Las comunidades de riego mueven descargas en torno a 19 y 27 m³/s en primavera hasta mediados de mayo; ese flujo es la señal que hace que siluros y barbos busquen las bocas de canal en Deltebre y la hemidelta izquierda.
Comportamiento y hábitat
El siluro responde al crepúsculo: busca maderas sumergidas, bordes abruptos y costuras de corriente. En Mequinenza, Riba-roja y Flix se forman auténticos corredores donde terrazas, árboles hundidos y remolinos canalizan la presa hacia pasos estrechos, favorables a ataques potentes y emboscadas nocturnas.
Tácticas locales incluyen montajes verticales en 10–30 m con vinilos de 20–23 cm y jig heads de 80–120 g para aguas profundas, mientras que en la red de canales del delta lo más productivo son paseos al atardecer buscando bocas y confluencias.
Para un fin de semana, Deltebre ofrece actividad mixta al anochecer; Mequinenza sigue siendo la apuesta por trofeos y grandes specimen. La escena final es siempre la misma: la luz cae, el arrozal devuelve olor a barro al río y los siluros patrullan los conductos entre juncos y maderas sumergidas.
Recomendado: jig heads pesados