Siluro en Mequinenza al ocaso
Embalse de Mequinenza: siluros de 100 kg patrullan los corredores del ocaso

Corredores del ocaso
En la confluencia del Ebro con el Cinca y el Segre, junto a Mequinenza y Riba-roja, los siluros (Silurus glanis) trazan rutas nocturnas muy definidas. Entre sauces sumergidos y cañas, se abren pasillos de 50-100 m donde, al caer la tarde, se forman bolas de lucioperca y carpa de 1-2 kg. Los ejemplares de más de 100 kg se desplazan desde las frondas de Caspe y Chiprana hasta los fondos de 10-20 m cuando llegan los impulsos de agua tras regadío.
Técnicas y escena nocturna
Los pescadores de Rancho Rio Ebro o Port Massaluca salen en kayaks o embarcaciones deportivas de ocho horas. Se usan pellet rigs en puntos cebados y lanzado con señuelos pesados para bordear los sauces sumergidos. La noche concentra la actividad: pasillos estrechos entre Riba-roja y las zonas de retorno del Cinca-Segre son corredores de alimentación donde el siluro ataca bolas de cebo de 1-2 kg.
Historias, cocina y mito
La leyenda de "El Monstruo" —113 kg— sigue viva en las orillas. Cuando cae un siluro de 20 kg, se trocea en filetes para asar sobre brasas de sarmiento y servir con arroz al azafrán del Ebro y pimentón ahumado; un tinto de la Ribera del Ebro remata la mesa. Los sauces sumergidos, las pulsaciones de peces y los surcos de descarga marcan las rutas de caza nocturnas del siluro.
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