Siluro del Ebro en el Delta
Siluro del Ebro en el Delta y canales de arroz

Movimientos estacionales al crepúsculo
El siluro del Ebro (Silurus glanis), conocido localmente como siluro, prospera en los canales de riego y arrozales del Delta del Ebro, en tramos cercanos a Deltebre, Tortosa, Jesús, Tivenys y el acceso desde el río mediante el azud de Xerta. Estudios de telemetría documentan entradas crepusculares estacionales a canales someros (0–4 m), con picos de actividad en periodos cálidos y óptima térmica entre 25–27 ºC. Mientras tanto, ejemplares adultos se refugian en embalses aguas arriba como Riba-roja, Flix o Mequinenza, donde los profundos hábitats (bloques de 74–1040 m, medias entre 501–572 m) sostienen poblaciones grandes.
Cambios de presa y pulsos alimentarios
Durante los ciclos de inundación del arroz, los canales reciben olas de ciprínidos introducidos —góbio y barbo entre ellos— que generan pulsos alimentarios. El siluro aprovecha estos pulsos mediante cambios de presa: del menú típico en río pasa a cazar en shallows vegetados al atardecer. A final de ciclo los canales se vacían y los individuos más recientes pueden quedar varados, realzando la dinámica trófica local. En el Ebro se registran tallas entre 171 y 1300 mm; en embalses con introducciones tempranas se alcanzan ejemplares de más de 15 kg.
Escapadas de fin de semana y técnicas
Para jornadas de fin de semana, las corridas crepusculares en canales de Deltebre o Tortosa son recomendables en primavera-verano cuando el agua ronda 18–22 ºC. Para estos lances en fondos fangosos 0–4 m se sugiere equipo pesado: línea trenzada 100–200 lb, anzuelos circulares 8/0–10/0, plomos de 2–3 oz y cebos vivos o trozos de ciprínidos; los embalses son el objetivo para siluros mayores (1–2 m).
Conservación y paisaje agrario
La interacción entre los ciclos tradicionales de inundación del arroz y la ecología del siluro plantea oportunidades de gestión: las prácticas de riego determinan la disponibilidad de presas y la intensidad de las corridas crepusculares, mientras que la presencia del depredador puede influir en comunidades de peces introducidos y nativas. El mosaico entre arrozales, canales y embalses convierte al Delta del Ebro en un laboratorio vivo para estudiar comportamiento y conservación del siluro en España.
Recomendado: anzuelos circulares fuertes