Corredores vespertinos del siluro
Ebro: corredor vespertino entre Mequinenza y Flix

Mequinenza muestra cortantes de 6–12 m que caen hasta 14–20 m; ahí comienza el corredor nocturno del siluro entre Mequinenza y Flix.
En la franja Riba-roja/Flix la acción se concentra en transiciones de fondo duro, puntas sumergidas y la parte aguas abajo de las curvas, donde las bogas se apiñan y el siluro acecha al caer la luz.
Los «pulsos de marea» del Ebro son descargas y rampas de vertido. Cuando la corriente empieza a subir conviene anclar justo por encima de la costura; las mejores ventanas suelen abrirse 30–90 minutos después del empuje y otra vez al aplanarse el flujo.
Montaje y táctica para crepúsculo
Plásticos grandes de 18–30 cm montados con jigheads de 40–120 g funcionan como search-bait en noches y crepúsculos. Recuperos lentos con lift-drop, pausas de 1–2 segundos y contacto con fondo, colores oscuros o fluor para agua coloreada; tonos naturales al quedar el agua clara.
Anclar río arriba y castear hacia la banda; en 8–15 m situar el cebo en la primera línea de ruptura, no en el centro del cauce más rápido. Sistema de dos anclas si el viento o la corriente hacen girar la embarcación.
Si se deriva, mantener 0.3–0.8 km/h para barrer los bordes sin espantar. Equipo pesado: caña 2,4–2,7 m XH y mono de 0.35–0.45 mm; cebos grandes y paciencia controlada por el pulso hidroeléctrico del río.
Al anochecer, el corredor se pone negro: sombras largas y una boca enorme cortando la superficie como si la noche reclamara lo suyo.
Recomendado: cabezas plomadas fuertes