Siluros del Ebro y las ventanas de marzo
Siluros del Ebro: caza en marzo

En el Ebro, especialmente en embalses y tramos como Mequinenza, Riba-roja y Flix, marzo marca la transición que despierta a los siluros gigantes. La disminución de caudales invernales y el aumento de la radiación solar elevan la temperatura de las orillas meridionales, formando "bolsillos térmicos" donde la actividad de carpas, barbos y cangrejos se concentra y atrae a los depredadores.
Tácticas de acecho y refugio
Los siluros aprovechan estructuras como escolleras, raíces sumergidas, márgenes rocosas y cambios de profundidad para emboscar. En aguas más claras de marzo el animal reduce el movimiento y se coloca en sombras frías detrás de obstáculos para maximizar el contraste cuando la presa pasa a la franja cálida; el efecto es más pronunciado en los tramos regulados del Ebro donde las corrientes crean canales y remansos definidos.
Ventanas de alimentación y luz
Aunque típicamente nocturnos, en marzo los grandes ejemplares amplían su actividad diurna durante las horas de baja luz: amanecer, crepúsculo y jornadas nubladas. La combinación de luz rasante y agua templada provoca incursiones más largas hacia aguas someras, especialmente en orillas orientadas al sur donde la insolación es mayor.
Estrategias de los pescadores del Ebro
Los pescadores locales detectan estos movimientos siguiendo rastro de olor —atrayentes de hígado o sardina— y posicionando embarcaciones a sotavento de canales y recodos para presentar cebos río abajo, imitando presas lesionadas. El empleo de ecosondas para localizar agujas térmicas y situar anzuelos en la transición frío-calor es una técnica distintiva en la cuenca del Ebro, donde la geografía de Mequinenza y los embalses favorece la concentración de ejemplares de gran talla.