La linterna de Deltebre
Mequinenza y Deltebre, donde el siluro guía la noche

En la ribera baja del Ebro, entre Mequinenza, Flix, Ascó, Tortosa y Deltebre, los relatos hablan de una linterna que flota sobre el agua y marca la venida de los grandes siluros. El pescador escucha el rumor de las corrientes y espera; la luz aparece, baja y el río parece abrirse como un pasillo donde pasan los bagres gigantes.
La leyenda no es sólo cuento: los canales profundos y las caídas de fondo del tramo final concentran siluro, lucio, carpa y black bass al anochecer. Las capturas de ejemplares que superan el metro y medio alimentan historias que se cuentan junto a las brasas.
Equipo y madrugada
Para salir de noche se recomiendan cañas de 2,7–3,0 m, líneas resistentes y buenos bajos, porque el fondo de 4–12 m y los bordes de canal son territorio del siluro. El montaje robusto y el cebo voluminoso explican por qué la linterna, según cuentan, suele señalar esos pasos profundos.
En la orilla, la pesca nocturna viene con arroz del Delta, sardina a la brasa y recuerdos de anguila: la comida une a los hombres con la corriente y con el relato. La linterna de Deltebre sigue siendo una excusa para esperar, para oír el golpe sordo en la noche y ver cómo la luna deja un surco plateado donde pasa un siluro.
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