Lubina empujando la costa en marzo
Lubina en marzo: por qué empuja hacia la roca en la Costa Brava

Fenómeno y escenario
En la primera primavera, episodios de tramontana y el afloramiento asociado en la Costa Brava —especialmente alrededor de Cap de Creus, los cañones de Blanes y Palamós y zonas próximas a las Illes Medes— provocan una subida de nutrientes que concentra plancton y presas tardoinvernales. Bancos de bocarte y anchoa (Engraulis encrasicolus) y sardinas juveniles se apiñan junto a paredes y salientes, lo que obliga a la lubina (Dicentrarchus labrax) a acercarse a tramos rocosos para explotar corredores de alimentación muy definidos.
Patrones de alimentación y ventanas de marea
La especie ajusta su actividad a franjas de 2–4 horas en las que la luz y la calma post-viento generan láminas templadas someras. Aunque la amplitud mareal mediterránea es reducida, las corrientes locales y los remolinos en entradas de bahía forman bordes de escuela donde la captura por emboscada es más eficiente; pescadores artesanales de Cadaqués y L'Escala han aprovechado esa predictibilidad para situar lances en salientes concretos.
Señuelos y puntos desde costa o en deriva
Los perfiles más efectivos imitan presas fatigadas de finales de invierno: cuerpos esbeltos de 7–12 cm, dorso gris-azulado y vientre plateado, acción tirón-pausa larga. Desde costa conviene atacar cabos y entrantes rocosos (Cadaqués, Llafranc, Cala Montjoi) buscando los bordes de las escuelas; en deriva, recorrer paralelos a 30–60 m de fondo con señuelos a 3–8 m intercepta frentes creados por cañones submarinos. Las praderas de Posidonia en los límites de roca y arena actúan como corredores donde crías y bancos se mezclan, marcando líneas de ataque preferentes para la lubina en marzo.