Termoclina y siluro en Mequinenza
Mequinenza: oxígeno nulo a 18 m marca rutas del siluro

En las bahías del embalse de Mequinenza la oxiclina define corredores: muestreos detectan caída rápida del oxígeno desde la zona fótica hasta condiciones anóxicas por debajo de 14 m, con oxígeno prácticamente nulo a 18 m. El siluro tolera hipoxia y se desplaza eficaz con 3,0–3,5 mg/L de O2; por eso patrulla el borde entre agua más oxigenada y capas pobres, interceptando ciprínidos que suben hacia la termoclina.
La sonda debe buscar un escalón térmico claro: superficie entre 23,8–24,5 °C y fondo de 17,0–8,6 °C según momento y estación. La banda donde el oxígeno cae bruscamente coincide con salidas de banco; terrazas sumergidas, entradas de canales y sombras largas de orilla o puentes actúan como corredores vespertinos donde el siluro concentra la caza al caer la luz.
Qué leer en el display
Bultos pegados a la ladera, arcos bajos y ecos aislados sobre fondos duros valen más que ecos difusos en el centro del vaso. Zonas entre 18,6 y 49,5 m alrededor de cubiles muestran desplazamientos nocturnos relevantes. Si la sonda marca un cambio de densidad de ecos en el borde de una terraza, ese punto suele dar actividad real.
Equipo práctico: trenzado 0,40 mm para anclaje robusto y una sonda calibrada para distinguir capas y ecos. En Mequinenza se han documentado capturas de siluros de 2,5 m y 110 kg. Al caer la luz, la salida de peces forraje desde la capa estable hacia el borde de la termoclina es la señal más productiva; la pantalla tiembla, la sombra de la orilla se traga la luz y el siluro corta el filo de la oxiclina.
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