La cultura del siluro de Mequinenza
Un siluro de más de 100 kg y 2 metros en Mequinenza marcó una época

Noche, caña y monstruo
En la cola del embalse de Mequinenza, y en tramos desde Caspe a Escatrón y Sástago, se narran batallas que duran horas. El siluro ronda a diez metros, cerca de obstáculos sumergidos. Se emplean cañas potentes, líneas trenzadas de 80 lbs y monofilamento 0,55-0,65 mm en terminales de 10 m. Pellets, boilies grandes y shads de vinilo provocan ataques que doblan equipos y parten anillas.
Voces de la ribera
Guías como David Espax y grupos como Sanfru Fishing Bass y emisiones locales tipo EbroCast relatan lances épicos en Ribarroja, Chiprana y Fraga. Las noches aparecen llenas de mosquitos, fuego y risas; los relatos hablan de carpas de más de 30 kg y luciopercas que cambian estrategias de pesca. La temporada fuerte va de marzo a noviembre, aunque hay jornadas memorables en invierno.
Cocina y fiesta
La captura trae calderetas humeantes en chiringuitos de Mequinenza y Fayón; guisos con tomate, pimiento y vino del Bajo Aragón. Tapas nacidas de la orilla: siluro frito en escabeche, croquetas densas y cazuelas que piden pan. En Caspe se celebran festivales con concursos de captura y banquetes que atraen a miles; el comercio local gira alrededor del siluro y sus platos.
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