Siluro en Mequinenza al crepúsculo
Mequinenza: siluros patrullan los brazos del Ebro entre 20:00–24:00

En el tramo Mequinenza–Riba-roja–Flix los siluros salen de fosas profundas y entran en lenguas tributarias al caer el día, con una ventana de actividad más consistente del crepúsculo hasta la medianoche y picos esporádicos entre las 03:00–06:00.
El factor que manda es el cambio de cota. Del cauce principal de 5–15 m los peces pasan a bordes de 3–6 m o a transiciones de 4–8 m cuando la presa sube hacia brazos y entradas. Canales de 8–15 m, colas de embalse, bocanas y retornos forman corredores donde la corriente concentra alimento y crea franjas de mezcla que el siluro patrulla sin ruido.
Perfil de cebos y presentación
Los cebos que funcionan al atardecer buscan olor y aguante: pellet, lombriz, calamar y carpín vivo en montajes reforzados. La presentación cerca de troncos hundidos, escolleras o raíces cambia el juego; sombras largas y escalones bruscos atraen a los grandes ejemplares que acechan la subida de la presa.
La táctica es cebar durante el día y esperar la bajada de temperatura del agua —unos 3–5 °C— al anochecer para ver la actividad. En agua cargada entra fuerza bruta; en agua clara la sutileza mejora la respuesta, pero siempre con potencia para controlar carreras largas.
Equipo práctico: trenzado de 0,35–0,40 mm, cañas de 3,5–4,5 lb y plomos de 150–250 g para mantener el cebo en la ventana correcta. Líderes cortos y resistentes cerca de la madera; más largo y fino si la visibilidad exige presentación.
Leer el agua es clave: buscar el borde donde una lengua de corriente entra en una fosa de 8–12 m, con sombra o remolino. Al filo de la noche, la silueta negra que emerge de la corriente y corta la superficie marca la pauta final.
Recomendado: plomos 150-250g