La noche del siluro en Mequinenza
Embalse de Mequinenza: siluros de 3 metros y más de 112 kg que cambiaron el Bajo Ebro.

El pueblo viejo, el Mirador de l'Ebre y el Embarcador de l'Ebre forman el telón de fondo de historias que nace junto a la confluencia del Segre y el Ebro. Desde los años ochenta, cuando el siluro se asentó en las aguas profundas de 10–25 metros, llegaron pescadores de toda Europa y la economía local se reordenó alrededor de la presa y la barca.
Barqueros y cenas
La asociación de barqueros conocida como El Siluro organiza cenas comunitarias donde el siluro aparece asado o en caldo con verduras del Delta. Los relatos de noche mezclan anécdotas de capturas gigantes con consejos sobre señuelos grandes —de hasta 30 cm— y anzuelos nº 6–8, y con recetas que pasan de mano en mano.
Además del siluro, el embalse alberga black bass, carpa, lucioperca y lucio, especies que acompañan las jornadas de trolling y lance. La estatua de acero inoxidable de 3 metros en la entrada norte recuerda el lema «Mequinenza capital de la pesca» y las competiciones internacionales, incluido el LXIX Campeonato del Mundo Agua Dulce y el LIII Campeonato de España, atrajeron afición y visitantes.
En las noches, los viejos barqueros filetean bajo faroles, se prepara el cuchillo para el corte fino y se encienden brasas para el asado. El siluro no solo llenó redes; cambió platos, estaciones y la conversación de pueblo junto al río. Barcas amarradas, humo de leña y una cola de siluro que brilla a la luz del lastre forman la estampa final.
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