48 horas siluro Mequinenza-Deltebre
Embalse de Mequinenza al atardecer: terrazas a la vista y siluros en movimiento

Primer tramo: posicionamiento en terrazas sumergidas
Entre Mequinenza y Flix la fisonomía del lecho cambia rápido; bancos de arena y terrazas de piedra forman caídas laterales donde el siluro se coloca a esperar presas grandes. El pescador coloca la embarcación justo en la línea de ruptura, con la proa apuntando corriente arriba y el motor en ralentí para no enmarañar los cebos. La sonda es imprescindible: marca la transición y el borde donde sube la actividad.
Crepúsculo y sincronía de ataque
El crepúsculo es el momento clave: la luz cae y el siluro abandona el letargo de día. Se trabaja con montajes pesados, vivos o muertos grandes (bogas o carpas), anzuelos circulares y fluorocarbono grueso. Los bip-bip y alarmas se programan suaves; las arrancadas son violentas, cortas pero decisivas. Anclar donde la terraza forma un banco lateral multiplica las opciones.
Turno nocturno: drift y cobertura
De noche la estrategia cambia: drift lento marcando contornos, luces bajas rojas en popa y vigilancia constante del alcance. La caña pesada y el freno ajustado evitan roturas en los primeros minutos. Rotación de cebos cada pocas horas y respeto por la fauna del Ebro mantienen las jornadas productivas.
Logística 48 horas
Salida a última hora de la tarde en Mequinenza, una noche en la franja media del río y llegada a Deltebre al segundo atardecer. En ruta, check de plomos, revisión de anillas y revisar el ancla de apoyo antes de cada parada.
Recomendado: caña pesada de río