Corredores crepusculares del siluro en Mequinenza–Flix
La estatua de acero de 3 metros en Mequinenza señala la capital del siluro

En los tramos entre Mequinenza y Flix, las terrazas sumergidas y las corrientes nocturnas crean corredores donde el siluro concentra su caza al caer la tarde. Estas terrazas, bancos abruptos y árboles hundidos forman sombras profundas que actúan como embudos naturales.
El gran depredador aprovecha los barbillones para rastrear vibraciones en aguas turbias; se mueve desde los huecos en la maleza hacia zonas de profundidad cuando la luz baja. Es habitual hallar ejemplares de gran talla en las cercanías del camping de Mequinenza y en pozas próximas a las confluencias del Ebro.
Tácticas y montaje
Para atacarlos se recomiendan caña robusta y línea trenzado 0.40 mm, con bajo antiabrasivo y un carrete con potente freno. Las técnicas más efectivas son el lance desde kayak o embarcación ligera, el spinning pesado y el cebado con pellets en cebaderos concretos.
La freza suele activarse en primavera, así que las salidas nocturnas de abril-mayo exigen respeto por el biotopo. Los siluros prefieren árboles sumergidos, oquedades y canales donde la corriente concentra presas: ahí nacen los corredores crepusculares.
Viajes de fin de semana desde Zaragoza o Barcelona permiten llegar a puestos con acceso a terrazas y canales. Al anochecer la superficie se agita, la corriente pule la orilla y el bigote del siluro confirma que la noche empieza a trabajar.
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