Siluro: corredores de Mequinenza y el bajo Ebro
Presa de Mequinenza: coronación a 124 m y pozos de hasta 80 m

Morfología y corredores
Detrás del muro de Mequinenza el río se respira distinto. El embalse —1.373 hm³— concentra un corredor de más de 100 km hasta Flix y Ribarroja donde el cauce regulado excava pozos de 50–80 m junto a acantilados sumergidos. Esos pozos y las playas de grava forman refugios y trampas para barbo y calandino; ahí se alimenta el siluro, aprovechando remolinos y balsas cálidas que en verano superan 25 °C.
Tácticas de los pescadores
Pesca pesada. Trenzado 0,40 mm, 100 kg de poliestireno nominal; 3m caña que aguanta 300 g de plomo; anzuelo círculo 10/0–12/0. Se trabaja el atardecer, cebos vivos como lamprehuela o trozos de anguila en cortinas de 20–40 m sobre la borda del pozo. Las corrientes de Riba-roja y los escalones de 20 m en Ribarroja son emboscadas naturales para siluros de 50–150 kg que suben a comer carpas de 10 kg.
Cocina y folklore
Los pueblos ribereños cuentan historias de bestias que pesaban lo que una mula. En el siglo XIX se relata la llegada de piezas enormes transportadas en burros y asadas al fuego de leña de olivo con alioli; la carne queda jugosa, con un dulzor a lodo de río que solo conocen en la ribera del Ebro.
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