Corredores de caza del siluro
Mequinenza, Volta del Silo: franja térmica 22–24°C al atardecer

En Mequinenza y Deltebre el siluro convierte las migraciones nocturnas de lucio y gambusia en un banquete. Al caer la tarde, las bandas superficiales más cálidas forman tiras térmicas que atraen a los cebos desde profundidades mayores, creando corredores de alimentación horizontales en 2–5 m.
La mecánica es clara: el siluro abandona el fondo y sube por la termoclina para interceptar bancos de peces, usando barbillas y cavidades olfativas para seguir las estelas, no la vista. En primavera y verano se localiza a medianas de 2,6–4,8 m; en otoño e invierno desciende por debajo de 9 m.
Leer la vegetación y el perfil
En Deltebre, los bordes de macrófitos y raíces sumergidas actúan como embudos; en Mequinenza hay que buscar el punto donde la capa de 22–24°C se encuentra con aguas más frías. El uso de sonar permite detectar nubes de cebos que suben de 6 m a 3 m justo al atardecer.
La táctica de lanzamiento al corredor implica montar cebos vivos o grandes señuelos cerca de la interfaz térmica, focalizar en franjas de 1,5–4 m y controlar la deriva. El espectáculo es nocturno: bocanadas en la superficie, sombras que cruzan el haz del sonar y el silencio del delta roto por un golpe potente.
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