Siluro en Mequinenza al atardecer
Mequinenza: siluros en terrazas sumergidas al atardecer

Mequinenza registra siluros que aprovechan terrazas sumergidas entre 2 y 8 m justo cuando cae la luz; esos pasillos se llenan de actividad entre sauces y cañas y forman corredores de presa claros.
El patrón es nítido: desde huecos en la maleza los grandes ejemplares migran desde pozos fríos de 10–20 m para tantear luciopercas y carpas de 1–2 kg. Las confluencias Ebro–Matarraña, Ebro–Cinca y Ebro–Segre crean hotspots con pasillos de 50–100 m muy productivos.
Tácticas y perfiles de señuelo
Profundidades de trabajo entre 4 y 10 m; jigs metálicos de 100–200 g y shads de 25–30 cm recuperados en stop‑go funcionan cuando la visibilidad baja. Las cañas de 2,4–3 m de acción heavy transmiten las arrancadas brutales y permiten clavar en planos inclinados.
En carnada, caballa o calamar en trozos de 10–20 cm y enganches con plomo deslizante de 30–50 g son letales; en verano anguila viva o sardina y pellets halibut mantienen la atención. La velocidad de arrastre varía: 1–3 km/h con artificiales y 2–4 km/h con piezas muertas.
Equipo: línea trenzada 0,35–0,40 mm con líder antiabrasivo, plomadas de 150–250 g y carrete con potente freno. Mirar el termoclina y buscar los corredores cuando la temperatura ronda 18–20 °C marca la diferencia.
Mejores ventanas: mayo‑junio y septiembre‑octubre, sesiones al anochecer entre 17 y 21 h. Un golpe seco en la punta y la sombra que emerge rompiendo el espejo del Ebro.
Recomendado: línea trenzada resistente