Mequinenza y el auge del siluro
Mequinenza y el nacimiento de una leyenda nocturna

El embalse que cambió el Ebro
El pantano de Mequinenza, llamado Mar de Aragón, transformó el curso del Ebro tras su construcción en 1966 en la confluencia del Ebro, Segre y Cinca. Con 7.540 hectáreas, hasta 600 metros de anchura y más de 60 metros de profundidad, inundó la vieja población minera y creó hábitats ideales para grandes depredadores.
La llegada del siluro
Introducido en la primavera de 1974 en el río Segre por pescadores extranjeros, el siluro (Silurus glanis) encontró aguas cálidas y ricas en nutrientes. Alimentándose de carpa y rudd, se reprodujo con rapidez y, a finales de los setenta, ya ocupaba todo el sistema del Ebro, desde Caspe, Chiprana y Escatrón hasta Ribarroja. Se han registrado ejemplares de más de 2 metros y 100 kg, y capturas en la unión Mequinenza-Segre cercanas a 113 kg.
Tradición, noche y cocina
La pesca nocturna se convirtió en ritual: cañas robustas para soportar tirones centenarios, línea trenzada de 50-80 lb y cebos enormes como carpa entera a 20-50 metros de profundidad. Las noches de primavera y verano vibran con concursos —más de 30 al año— y campamentos donde se cuentan historias de barcas mineras. La gastronomía local honra la pesca: filetes de carpa a la parrilla o chuletas de siluro con hierbas de Aragón, aceite de oliva y ajo de la ribera cierran la jornada.
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