Amanecer de siluros en Mequinenza
Mequinenza: primeros claros entre Flix y Mequinenza

El tramo del Ebro entre Flix y Mequinenza despierta con actividad evidente de siluro en los claros del amanecer. Los ataques se registran en las primeras luces, cuando los bancos de peces pequeños quedan expuestos en los bordes y los grandes ejemplares se mueven desde las pozas profundas hacia las orillas.
Con caudales bajos en junio, el río concentra a los siluros en canales bien definidos: hoy mantienen posición junto a pilones de puentes, en confluencias con barrancos y en las escarpadas zanjas de profundidad que flanquean los meandros. Las franjas de piedra y los recodos con corriente lenta son puntos calientes antes del mediodía.
Tácticas de pasillo y fondeo
El pescador ancla el barco río arriba y monta una deriva controlada hacia los pasillos principales, dejando tiempo para que el cebo repose. Un ancla ligera para embarcación pequeña y un sistema de fondeo lateral permiten mantener la proa contra la corriente sin asustar. Mantener el motor apenas en ralentí sirve para reposicionar sin romper la presentación.
En aparejos prevalecen líneas principales trenzadas con líder de fluorocarbono pesado o nylon grueso según la pieza buscada. Los montajes lentos, anzuelos robustos y cebos grandes —carpa o filete— son la norma. La previsión estacional indica actividad intensa al amanecer y al atardecer; a plena luz la captura se vuelve más ocasional, salvo en pozas profundas donde se refugian.
La jornada se pinta fría en la superficie y caliente bajo ella; un golpe en la línea al clarear la niebla confirma que en esas corrientes bajas, el siluro sigue marcando territorio.
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