Pulso de Mequinenza y siluro
Mequinenza: pulso de riego que despierta al siluro

El Mar de Aragón marca el ritmo. Cuando la presa de Mequinenza libera agua controlada, el Ebro baja por el tramo inferior y se transforma en un corredor de caza para Silurus glanis, el siluro que domina las orillas de Caspe y Riba-roja d’Ebre.
La ventana de transición dura minutos. La corriente se aprieta, la franja de agua junto a la orilla se tiñe de turbidez y los bancos de peces cebada se concentran en los bordes. El siluro abandona sus pozos y patrulla los breaklines, las maderas sumergidas y los canales detrás de carrizales donde puede emboscar.
Equipo recomendado: caña 2.7–3.3 m potente, carrete robusto con freno sensible, línea mono 0.35–0.50 mm o trenzado 50–80 lb y líder abrasión 0.80–1.20 mm. Cebos grandes: pez muerto o vivo donde sea legal, plásticos extra grandes y señuelos de vibración para recorrer los bordes.
Cómo leer la ventana de transición
Buscar el último cambio de profundidad de 1–3 m junto al banco. Lanzar al exterior de las curvas, a la franja calma detrás de una punta o al canal que forma la vegetación de carrizo. Vincular la hora de la puesta con la hora de la suelta aumenta las probabilidades en verano.
Los mejores puestos están en el bajo Ebro cercanos a Mequinenza y Caspe; allí el pulso hidrológico crea corredores temporales que los siluros usan noche tras noche. Un siluro gigante se arranca de la sombra en el carrizal y la línea canta mientras la oscuridad traga el río.
Recomendado: carrete robusto baitrunner