Siluro a la parrilla con Romesco
Mequinenza: siluros de 1,8 m y una parrilla lista

En la orilla del Mar de Aragón el siluro del Ebro aparece en historias de hasta 1,8 m; la carne del ejemplar grande, blanca y firme, pide brasas fuertes y sabor decidido.
El fileteado exige buen cuchillo y pulso: cortes de 2–3 cm, eliminación de la piel viscosa y enjuague con agua fría del río. Sal gruesa y un golpe de aceite de oliva antes de la parrilla mantienen la humedad.
Salsa Romesco y hierbas de ribera
Para la romesco: asar pimientos ñora y tomates sobre la brasa hasta que la piel se cuartee; triturar con almendras y avellanas tostadas, pan frito, ajo, vinagre de Jerez y aceite de oliva hasta textura cremosa.
Sobre el siluro, una lluvia fina de tromilla, mentiña de ribera y un toque de dulce chele aporta frescor que corta la grasa limpia del pescado.
Asar los filetes 4–5 minutos por lado sobre parrilla caliente hasta ver carbonizado ligero y carne jugosa. Servir con romesco tibio y hierbas por encima; la romesco humedece la piel mientras la brasa chisporrotea junto al agua.
Recomendado: cuchillo filete inox