Siluro en Mequinenza: amanecer y noche
Mequinenza: pasillos de siluro con el agua al 73,4% y la cuenca del Ebro al 59%

Los siluros del bajo Ebro están cerrando filas en estructuras: madera sumergida, pilotes de puentes y estantes del antiguo canal. Ventanas fiables: la noche cerrada y la primera claridad del alba; fuera de esos horarios los peces se pegan a la cobertura y evitan el agua abierta.
Dónde buscar y cómo leer el agua
Trabajar la primera caída profunda junto a llanuras someras, la curva interior de meandros y cualquier “escalón” donde 2-4 m caen hasta 6-12 m. Con la bajada de nivel aparecen bolsillos de emboscada nuevos: arbustos aislados, dedos rocosos y troncos que antes estaban ocultos.
En agua clara de final de verano, presentaciones silenciosas y pausas largas baten al movimiento constante. Para cebado funciona mejor una alimentación pequeña y repetida: uno o dos puntos cebados, refrescados cada pocas horas, antes que alfombrar en aguas cálidas.
Equipo y montaje: líneas robustas y plomos ajustados al fondo; para siluro se recomiendan plomos 80-150 g con sedales 0.35-0.45 mm en mono o 0.28-0.35 mm en trenzado, anzuelos 3/0-8/0 y montajes que mantengan el cebo pegado a la estructura. Al caer la noche, la estantería cercana a la orilla y las bocas del viejo cauce son objetivos claros.
Informes locales señalan Mequinenza, Riba-roja y los brazos de embalse como las zonas con actividad más consistente. A primera luz, la sombra de un dique y el choque en superficie confirman que la pieza correcta está en el sitio justo.