Posidonia y emboscadas al anochecer
11 ha recuperadas entre Agua Amarga y La Isleta del Moro cambian la pesca

La restauración de parches de Posidonia oceanica en Cabo de Gata está recuperando bordes que, al atardecer, se convierten en corredores de caza para el dentón y la lubina. Estos parches actúan como rompecorrientes y trampas para bogas, sargos y pequeños lábridos que sirven de cebo natural.
El crecimiento de la posidonia es lento —4–6 cm/año—, por eso cada mancha recuperada altera el mosaico de pesca durante años. La zona afecta a fondos someros entre 3 y 12 m, con mejores señales en transiciones arena-pradera-roca: bocanas, puntas y canales cerca de Los Escullos y Cala Higuera funcionan como imanes temporales.
Qué notará el pescador
Desde la orilla se aprecia más paso al crepúsculo; no es un imán uniforme, sino puntos calientes donde la corriente choca con la pradera. Desde embarcación, los fondeos sostenidos se sustituyen por boyas ecológicas para proteger la pradera y permitir bordes nítidos; allí los ataques son cortos y explosivos.
El patrón de dentón: emboscada en el borde exterior de la pradera, ataque repentino al oscurecer. La lubina patrulla canales y relieves, aprovechando el contraste arena-pradera. Señuelos de superficie y un spinning ligero cerca de bocanas dan buenos resultados cuando el alimento entra al parche.
La restauración devuelve estructura: refugio para crías, pasillos de caza y más actividad nocturna. Al anochecer, el dentón rompe la superficie en una explosión plateada junto al borde de posidonia, y la lubina acecha la sombra que deja la pradera sobre la arena.