Ventanas micro‑marea en Rías Baixas
Ría de Arousa: primeros 60–90 minutos alrededor del crepúsculo

En Muros, A Coruña y las bocas de la Ría de Arousa la llegada del crepúsculo activa una micro‑ventana clave: la hora entre el slack y el inicio de la corriente de entrada. Es entonces cuando el plancton y bancos de comida son empujados por el borde de la corriente y forman líneas móviles que atraen dorada y lubina.
La dorada se concentra en fondos de arena y conchas de 2–10 m, removiendo sustrato y aprovechando pequeños crustáceos y bivalvos cuando un pulso de corriente levanta el alimento. La lubina, en cambio, patrulla entrantes: bocas de canales, rompientes entre roca y arena y líneas de espuma en 1–8 m, esperando presas como bogas y juveniles de mújol en corredores de paso.
Dónde y cómo atacarlo
Postes clásicos: Corrubedo en las barras exteriores, los labios de canales en la Ría de Pontevedra y los tránsitos rocosos de A Coruña. Si la superficie presenta dimpling o una costura de dos aguas, ahí está la acción. Montajes que trabajan con sensibilidad marcan la diferencia: montaje corredizo con plomos que liberen la carnada al fondo sin quedar inmóvil.
Bait recomendado: gusano (nereis), navaja, mejillón y piezas de gamba para dorada; sardina viva o tiras y softbaits para lubina. Líneas robustas en el 0.30–0.40 mm y leader 0.22–0.30 mm soportan enganches con fondo mixto. Para pesca ligera en superficie la caña 2.1–2.7 m y señuelos de 10–30 g son la opción más versátil.
Al anochecer, con la marea empujando y la primera luz perdida, la mar se llena de carriles de alimento; un destello plateado, un golpe seco y la espuma que delata la embestida son la escena que define la micro‑ventana.
Recomendado: montaje fondo corredizo