La leyenda del congrio de Ribadeo
Ría de Ribadeo: congrios de hasta 2,5 metros entre sombras

En la Ría de Ribadeo, la noche huele a sal y a cebo; los marineros hablan de congrios que rozan los dos metros y medio y que bajan al fondo entre 40 y 150 metros cuando el reloj marca la medianoche.
La leyenda del congrio fantasma nació en los pantalanes, no en archivos: se cuenta que aparece como una sombra que acompaña las líneas, que tira y deja marcas en la lona de las barcas al amanecer. Los relatos mezclan respeto científico —Conger conger en las Rías Altas— y ritos heredados de la costa norte.
Ritos, cebos y noches largas
Antes de lanzar la línea se quemaba sal o se entonaban cantos a la mar; luego vienen las noches de cebo con camarones, lisa o pescadilla, y el uso de líneas de 80 a 120 libras, anzuelos #10 a #14 y una caña larga que aguante la embestida.
Los veteranos narran capturas entre octubre y marzo, jornadas de corrimiento de fondo a 60–120 metros, y el aroma a fritura en el puerto cuando el congrio llega a la escalerilla. En esos relatos la noche no sólo abre las bocas de los peces, abre las voces de los hombres del mar.
Un faro solitario, la barra del río Eo y la caña arqueada mientras la bestia emerge: esa imagen cerró siempre las rondas de taberna en las Rías Altas.