Croquetas de siluro a la zaragozana
Mequinenza y el siluro del embalse del Ebro alimentan esta receta.

En la cocina ribereña de Zaragoza, el siluro se limpia, se desala en salmuera breve y se desmenuza fino para croquetas firmes y sabrosas. La base es una bechamel densa: 60 g de mantequilla, 60 g de harina y 700 ml de leche, cocida hasta que la masa se despegue de la sartén.
El pescado (400-500 g de siluro limpio, sin piel ni espinas) se marca con 2 dientes de ajo, una cucharada de perejil y 1 cucharadita de pimentón dulce; una hoja de laurel o un toque de tomillo aportan carácter zaragozano.
Técnica y tiempos
Incorporar el siluro desmigado a la bechamel ya fuera del fuego; enfriar la masa tapada en nevera entre 6 y 12 horas para que tome cuerpo. Formar croquetas alargadas y pasar por harina, huevo batido y pan rallado; repetir huevo y pan para mayor crujiente.
Freír en aceite abundante a fuego medio-alto en tandas pequeñas durante 2-4 minutos hasta dorar y escurrir en papel absorbente. El resultado rinde croquetas con corte cremoso y nítico aroma a ajo, pimentón y hierbas del río.
La imagen final: croquetas doradas sobre un plato rústico, el olor a pimentón subiendo y la orilla del Ebro en Mequinenza oyendo el chisporroteo nocturno.
Recomendado: pan rallado crujiente