Siluro en Mequinenza al atardecer
Mequinenza: siluro al caer la tarde en la cola del embalse

En la cola del embalse de Mequinenza el siluro se junta donde quedan árboles hundidos y bloques de piedra; esos puntos marcan el inicio de la caza al crepúsculo.
Silurus glanis en el tramo Caspe–Escatrón usa canales, bordes de antigua ribera y restos de puentes para acechar. Es un depredador oportunista, nocturno y amante del agua profunda y calma.
Los cebos que rinden al atardecer son contundentes: crankbaits reforzados que mueven mucha agua, grandes shads blandos de 12–20 cm montados en jig heads y cucharas ondulantes trabajadas despacio.
La técnica suele ser buscar la línea de ruptura y barrer alrededor de rama sumergida o depresiones; los siluros atacan en el borde y luego se recolocan a 6–12 m o más profundo según el tramo.
Equipo básico: una caña potente de spinning o casting, línea trenzada alrededor de 80 lb y un terminal resistente. Trabajar los señuelos con pausas largas y golpes secos por la subida de luz al anochecer.
Para una escapada de fin de semana la guía local apunta Mequinenza, Riba-roja y los brazos hacia Amposta; cada uno ofrece estructuras distintas y fines de tarde distintos pero recurrentes.
Conservación y paciencia van de la mano: respetar las capturas grandes y documentar cada pez ayuda a entender los corredores del Ebro.
Al final del día, la línea tensa, una explosión de agua y la sombra del siluro recortada contra el cielo son la recompensa más directa.
Consejo práctico
Priorizar señuelos grandes y pesada presentación; el siluro en el Ebro no perdona la falta de contundencia en el artificial.
Recomendado: cabezas plomadas jig