La sirena de la Ría de Arousa
Isla de Sálvora: la noche en que las redes cobraron vida

La tradición arousana sitúa la historia entre Sálvora y los pesqueros de Vilaxoán, Rianxo y Cambados; la estirpe Mariño aparece en todas las versiones como puente entre mar y tierra. Voz en la oscuridad, cantos que anudan las piernas al fondo y un varón marcado con ojos azules y escamas en los muslos: así se describe al descendiente de la sirena que amó a un caballero, llamado a veces Roldán.
En A Illa de Arousa la noche se pinta de redes vibrantes. Pescadores cuentan que una shoal de dorada llegó como empujada por una llamada; las redes tiraron solas y las jaulas se llenaron. Lubina y sargo también rondaron aquellas aguas, y el rodaballo quedó en las mesas de piedra de los puertos al alba.
Versiones y cocina
Una versión insiste en sacrificios y faros apagados; otra en un pacto que dejó manjares al pueblo: dorada a la brasa, guisos con patatas y almejas, y caldos que recogen el sabor del oleaje. La técnica humilde aparece en las narraciones: una caña de 2,7 a 3,3 m desde el espigón, bajo fino y cebo natural, o las redes tendidas que capturan la abundancia nocturna.
El relato viaja de boca en boca entre cambadoses y marineros de Vilagarcía, donde la sirena es a la vez advertencia y bendición. Al romper la noche, las barcas vuelven con doradas relucientes, y la ría guarda la memoria de una marea que una vez habló y dejó comida y leyenda sobre las mesas del puerto.
Recomendado: Caña de pesca telescópica