Siluro del Ebro en febrero: guía de invierno para trofeos
Siluro del Ebro en febrero: comportamiento y tácticas

Metabolismo invernal
En febrero el siluro (Silurus glanis) del Ebro reduce marcadamente su tasa metabólica pero no entra en letargo. Las piezas grandes descienden a zonas más profundas y estables termicamente, ralentizando la digestión y prefiriendo comidas esporádicas y altamente calóricas para conservar energía.
Sitios de emboscada
Los grandes ejemplares se concentran en agujeros profundos y meandros cerca de Mequinenza, Riba-roja y el tramo de Flix, aprovechando resguardos junto a bancos de piedra, taludes sumergidos y acumulaciones de madera. Estos refugios actúan como termorrefugios y puntos de emboscada para incursiones nocturnas.
Selección de cebos y técnicas
En febrero la preferencia de cebos cambia hacia presas grasas: trozos de carpa, anguila y lucio muertos o vivos de gran tamaño. Los pescadores del Ebro combinan montajes de fondo y slow twitching, alternando cebos grandes con intervalos largos de espera para coincidir con las cortas ventanas de actividad del siluro.
Sonar, reconocimiento de orilla y estudios de marcado
El uso de sonda lateral y sonar de barrido es habitual para mapear agujeros y estructuras; la prospección a pie por la orilla al amanecer y el uso de boyas estáticas por la noche son tácticas comunes. Estudios recientes de marcado y telemetría en el Ebro han mostrado que los siluros de gran tamaño realizan desplazamientos dirigidos entre refugios profundos incluso en invierno, lo que sugiere corredores subterráneos de movimiento que los cazadores de trofeos estudian para planificar jornadas frías.