Parte de agosto: bonito del norte en Bermeo
Bermeo despierta con el bonito del norte

En Bermeo, agosto se reconoce por una señal inconfundible: las gaviotas rompen la superficie y el bonito del norte empieza a trabajar la anchoa cerca de los barcos. El parte de la mañana favorece el curricán cuando el mar queda ordenado y la corriente marca líneas de espuma frente a la costa cantábrica.
Agua, corriente y primeras horas
Los avisos locales apuntan a buscar actividad temprano, antes de que el sol alto disperse los bancos. El agua limpia y una mar tendida permiten navegar con las líneas bien separadas; con mar de fondo, el bonito suele concentrarse en las zonas de corriente y alrededor de manchas de cebo. Las aves bajas y nerviosas valen más que una superficie completamente plana.
La ruta desde Bermeo debe cubrir cambios de color, pequeños cortes de corriente y señales de anchoa. El rumbo se corrige continuamente, sin atravesar el banco a toda velocidad. Cuando aparecen saltos aislados, conviene mantener la pasada y repetirla por el borde, donde suelen entrar los ejemplares que no atacaron al primer señuelo.
Montaje eficaz para el parte de hoy
Las plumas pequeñas trabajan muy bien detrás de una muestra ligera, con colores blanco, azul y rosado. El curricán debe avanzar con ritmo constante, sin tirones bruscos, dejando los señuelos a distintas distancias. Un equipo equilibrado, con bajo resistente y freno fino, permite disfrutar la arrancada sin desordenar la cubierta.
El mejor momento llega cuando la luz todavía es suave y el viento apenas riza la lámina del Cantábrico. Desde el puerto de Bermeo, las estelas se alejan hacia un horizonte gris azulado, mientras las gaviotas vuelven a caer sobre el agua y una línea de plumas desaparece bajo la espuma.
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