García de Sola, bass entre encinas sumergidas
García de Sola: el bass de la Siberia Extremeña

Con unos 554 hm³ de capacidad, el embalse de García de Sola ocupa un lugar destacado en el Guadiana extremeño. Construido en 1962 y situado después de Cíjara, extiende sus brazos entre la dehesa, las puntas de granito y las encinas que quedaron bajo el agua. En sus orillas aparecen Peloche, Valdecaballeros y Talarrubias, mientras Puerto Peña marca una de las zonas más conocidas para localizar depredadores.
Encinas, granito y bass desconfiado
El black bass es la especie estrella. Abundan los ejemplares de uno a kilo y medio, pero los peces de más de dos kilos son una posibilidad real y algunos superan los tres. La presión de pesca los vuelve cautos: un señuelo que pasa demasiado rápido junto a una rama sumergida suele quedar ignorado. Las entradas de los brazos, la margen sur y las laderas cercanas a la presa concentran puestos con cambios bruscos de profundidad.
La primavera transforma la cola del embalse y la zona de La Morra. Bogas y barbos remontan los cauces para reproducirse, y los bass siguen ese movimiento hasta aguas someras. Allí funcionan las pausas largas junto a troncos, reculas y pequeñas puntas de granito; cuando el agua gana temperatura, los peces se desplazan hacia coberturas más profundas y atacan al amanecer o durante la última luz.
Una embarcación permite leer mejor este mosaico y alcanzar estructuras que desde tierra quedan fuera de alcance. Entre abril y octubre, la búsqueda alterna orillas con encinas hundidas, cortados rocosos y cambios de fondo. El lucio también patrulla el sistema, mientras carpas, luciopercas, barbos, percasoles y carpines completan una comunidad que mantiene activo el embalse.
Al caer la tarde, García de Sola cambia de color: el granito se vuelve oscuro, las ramas sumergidas apenas rompen el reflejo y un black bass pesado puede aparecer bajo la sombra de una encina hundida.
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