La xarda de Gijón despierta con la primera luz
¡La xarda entra al amanecer en Gijón!

En verano, la primera luz convierte el espigón de El Musel en un puesto rápido y emocionante para buscar caballa, la xarda que conocen los pescadores asturianos. La ventana más fiable suele concentrarse entre las seis y las diez de la mañana, cuando el pequeño pez pasto se acerca a la superficie y la corriente de la boca del puerto mantiene el alimento en movimiento.
El agua templada, aproximadamente entre 12 y 20 grados, favorece la actividad. Una deriva suave o moderada, algo de color y mar rizado forman el escenario ideal; con el agua completamente parada, la picada pierde ritmo. Los registros de la lonja gijonesa siguen mostrando presencia de xarda, mientras que en la costa las gaviotas y los charranes delatan los bancos que trabajan arriba.
Sabiki ligero y recuperación entre capas
El montaje más práctico es un sabiki ligero, con plumas plateadas o destellos luminosos y anzuelos compactos. Un plomo de 40 a 80 gramos basta cuando la deriva es corta; si la corriente aprieta o el fondo gana profundidad, conviene subir hasta 100 gramos. El lance debe cubrir la capa alta y media, sin encajonar el señuelo en el fondo.
La recuperación efectiva combina tirones breves con pausas, especialmente durante los primeros minutos de claridad. Si la xarda está arriba, el montaje trabaja apenas bajo la superficie; si no hay respuesta, el pescador deja caer unos segundos y vuelve a acelerar. Cerro de Santa Catalina, la costa expuesta cercana y el entorno de Poniente sirven como alternativas cuando el puerto aparece demasiado quieto. Al atardecer, entre las cinco y las nueve, la actividad puede regresar con el cebo pequeño iluminando la lámina de agua y las cañas doblándose frente al Cantábrico.
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