Sabiki para xarda en Gijón
Sabiki desde el espigón de Gijón

En los Muelles del Rendiello, la xarda puede aparecer de repente cuando los charranes se lanzan sobre una mancha de pescado pasto. En Asturias, la xarda es la caballa, también llamada sarda, y a finales de primavera entra cerca de la costa formando bancos que nadan a medias aguas. Una caña de 3 metros permite trabajar esos niveles sin perder control junto a la escollera sur.
El montaje parte de una línea madre de 0,22 a 0,28 milímetros y un bajo de nylon o fluorocarbono de 0,20 a 0,24. Un sabiki de seis a diez anzuelos, con brillos blancos, rosas o verdes y tamaños del número 8 al 12, resulta suficiente. El plomo debe pesar entre 20 y 40 gramos con poca deriva; si la corriente empuja con fuerza, conviene subir a 40-60 gramos.
Cómo encontrar la capa activa
La búsqueda empieza lanzando a favor de corriente y dejando caer el aparejo hasta tocar fondo. Después, el pescador lo eleva uno o dos metros y realiza recogidas rápidas de 20 a 40 centímetros, intercaladas con pausas de uno o dos segundos. Si no hay señales, el sabiki se trabaja por escalones: superficie, cinco metros, diez y después más abajo.
Las hervideras, los cambios de color y el agua nerviosa delatan el paso de la caballa. Cuando una xarda golpea, la tensión se mantiene constante y la recuperación no se acelera en exceso; el banco suele traer más capturas detrás. Una tirita mínima de sardina puede activar el montaje, aunque muchos ejemplares atacan solo los filamentos brillantes. Al caer la tarde, el espigón de Gijón queda marcado por los tirones secos de varias xardas subiendo a la vez.
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