Carolina ligero para la lucioperca en Ricobayo
Ricobayo: el Carolina ligero que rasca los cortados

En los cortados del embalse de Ricobayo, sobre el río Esla y junto a Ricobayo de Alba, la lucioperca suele delatarse con una picada pesada, casi como un enganche que empieza a caminar. El montaje Carolina ligero permite mantener el vinilo pegado a la piedra y recorrer los primeros escalones sin arrastrar demasiado plomo.
Montaje preciso para fondo rocoso
La base ideal es una trenza de 0,10 a 0,14 mm, unida mediante nudo compacto a un bajo de fluorocarbono de 60 a 100 cm. En las paredes ásperas de Ricobayo, el diámetro de 0,35 mm ofrece una reserva útil frente al roce. El plomo de bala o pera se coloca antes de una perla de vidrio y del anzuelo offset 1/0 a 3/0.
Para menos de cuatro metros bastan 7 g; cuando el cortado cae deprisa hacia cinco u ocho metros, 10 o 14 g mantienen el contacto. Un shad o una criatura de 8 a 12 cm completa el conjunto. Los tonos naturales imitan al pez pasto; motor oil, perca y albino destacan cuando el agua baja tomada.
Cómo trabajarlo entre las piedras
El lanzamiento debe ser paralelo a la pared, dejando que el aparejo toque fondo sin cerrar el carrete demasiado pronto. Después llegan saltos cortos de apenas unos centímetros y pausas de dos a cinco segundos. El plomo marca cada escalón, mientras el vinilo queda suspendido detrás. Puntas, entradas de reculas y bordes próximos a la presa concentran las mejores pasadas.
Una caña de 2,10 a 2,40 m, acción medium-light o medium y rango de 7 a 21 g transmite los cambios de tensión. El carrete 2500 o 3000 necesita un freno fino. En verano y comienzos de otoño, la lucioperca puede ocupar cinco a diez metros; con agua fría, el movimiento se vuelve aún más lento. La clavada nace de un barrido firme, nunca de un tirón seco, y al anochecer la línea se queda inmóvil sobre la piedra antes de empezar a desplazarse.
Recomendado: Bajo de fluorocarbono resistente